Existe otro mundo, uno que nos ocultan, pero que convive con el nuestro. La mayoría de nosotros muere sin saber de su existencia. Los gobiernos lo mantienen oculto porque descubrir esa realidad, sería como abrir la caja de Pandora. Lo ideal sería hacerlo desaparecer, pero no pueden.

Llegaron a la tierra hace muchísimo tiempo, en la época de los faraones. Al principio, convivieron con nosotros y nos ayudaron a crecer como civilización. Nos dieron los principales conocimientos sobre astronomía, matemáticas, física? Ellos eran los principales interesados en nuestro desarrollo, necesitaban la electricidad, el petróleo, el gas y la mayor parte de la tecnología para poder sobrevivir. Pero lo más importante, nos necesitaban a nosotros. Sabían que tarde o temprano tendrían que esconderse. Eran conscientes de que cuando el hombre dejase de creer en dioses y entendiese cuál era su procedencia real y sus intereses, lucharía por destruirlos. Ellos nos ganan en capacidad intelectual pero físicamente, cualquier enfrentamiento les llevaría al fracaso. Tenían que dotarnos de la tecnología suficiente como para asegurarse de nuestro desarrollo y luego esconderse prudentemente en el submundo.

¿Y si son físicamente inferiores por qué no hemos acabado con ellos?

Hubo una época en que eso hubiese sido posible pero, conscientes de esa realidad, infiltraron agentes en nuestro mundo, agentes que lideran nuestra sociedad y que controlan todo. Inventaron formas de control a las que sucumbimos sin darnos apenas cuenta. El DNI, la seguridad social, los códigos EAN, las cuentas bancarias, Internet?
Saben perfectamente donde se encuentra en cada momento cada uno de nosotros, controlan a todos los dirigentes mundiales, controlan todos los recursos?
Si se desatase una guerra, les sería sumamente fácil destruirlo todo. Además, cuentan con una ventaja inmunológica evidente frente a la radioactividad; a ellos no les afecta. Por eso mismo hicieron todo lo que estaba en su mano para ayudarnos a desarrollarla. Podrían hacer detonar cualquiera de las muchas bombas atómicas que se hayan en poder de las superpotencias y su vida no se vería amenazada; la nuestra sí.

Imagino que os preguntaréis qué quieren de nosotros, por qué vinieron, dónde viven y qué peligro entrañan. Desgraciadamente, tras varios años de investigación, tengo todas las respuestas aunque algunas, hubiese preferido no conocerlas. A continuación os relataré todo lo que he averiguado sobre estos seres así que, si queréis vivir tranquilos, si sois aprensivos, o creéis que no vais a poder soportar conocer la realidad, os invito a dejar de leer esto y a pensar que lo aquí expuesto, no es más que otro inocente relato de terror.

Todo empezó hace veintiocho años, en enero de 1981 cuando, con apenas veintitrés años, yo y dos compañeros nos hallábamos en la ciudad de Miri, justo en el epicentro de la isla de Borneo, al sudeste de Asia. Allí se encuentra el Parque Nacional de Gunung Mulu, considerado Patrimonio de la Humanidad. Debajo de este parque selvático, descubrimos la Sala de Sarawak, que es una enorme cámara subterránea considerada la más grande del mundo. Nadie hasta la fecha había entrado allí, ni nadie volverá a hacerlo. Lo que descubrimos en su interior ha hecho que dedique toda mi vida a investigar y difundir nuestros hallazgos. Lamentablemente, mi compañero Tony desapareció aquel día y Dave murió en circunstancias extrañas al poco tiempo de la expedición. No sería raro que, tras esta publicación, a mi me pasase lo mismo.

Cuando penetramos en la Sala de Sarawak, la oscuridad fue nuestra compañera. Lo primero que captó nuestra atención fue la ausencia total de humedad. Eso es algo completamente anómalo en las grutas ya que, debido a la ausencia de luz y las corrientes subterráneas, son siempre bastante húmedas. Pasados unos instantes nos separamos con el fin de abarcar la mayor área posible y extender las lámparas a lo largo de la sala. Iluminamos la zona gracias al grupo electrógeno y con potentes focos. La cámara era inmensa. La sala debía medir aproximadamente 700 metros de largo, 400 de ancho y al menos 70 de alto. Incluso con las lámparas, el otro extremo de la cámara no podía verse a través de la espesa oscuridad. Empezamos a recorrer la cavidad no sin una cierta prudencia. El terreno era muy abrupto y estaba lleno de pequeñas galerías. De pronto, oímos un ruido inesperado. Era como un leve murmullo que parecía provenir de la oscuridad. Lo cierto es que al principio, tampoco nos llamó demasiado la atención ya que en esta cuevas suelen refugiarse todo tipo de animales e insectos. Como de costumbre, procedimos a investigar las principales galerías. Mientras Tony penetraba en la primera, Dave y yo controlábamos la expedición desde el exterior.

? ¡Chicos!, ¡Aquí hay algo extraño! Exclamó Tony desde el interior de la galería
? ¿A qué te refieres con extraño? Preguntó Dave
? Bueno, no quiero asustaros pero juraría que lo que hay ahí dentro son miles de restos humanos. Dijo Tony saliendo de la cavidad.
? ¿Qué? Pregunté no sin una cierta incredulidad

Avanzamos juntos hasta el interior para comprobar que Tony estaba en lo cierto. Aquello parecía una enorme despensa. Los cuerpos estaban perfectamente divididos en tres zonas. En la primera tan sólo habían huesos amontonados en lo que podríamos describir como una enorme pirámide. En la segunda zona habían varios montones con diferentes partes de cuerpos. Estaban perfectamente ordenados; piernas con piernas, brazos con brazos, vísceras con vísceras? Por último, en la tercera zona había cuerpos enteros alineados en el suelo unos junto a otros.

? ¡Es una puta despensa! Dijo Dave conteniendo las arcadas

He de reconocer que un miedo hasta aquel día desconocido empezó a apoderarse de nosotros.

? ¡Algo se mueve allí abajo! Exclamó Tony que estaba situado a unos cien metros a la derecha de donde yo me encontraba.

Si, efectivamente, algo se movía allí abajo, o mejor dicho alguien. Cuando Tony vio frente a él a aquel ser, no pudo hacer otra cosa que chillar y salir corriendo despavorido. No volvimos a ver a Tony. Dave y yo le llamamos varias veces, pero no hubo respuesta. De pronto, empezamos a ver sombras alargadas que se acercaban desde el fondo de la gruta. Nuevamente el murmullo del principio invadió la cavidad pero esta vez el ruido era ensordecedor. Nunca me perdonaré el haber salido huyendo y abandonar a Tony de aquella manera. Sin embargo, a día de hoy estoy convencido de que en aquel momento Tony ya no estaba con vida y de habernos quedado, tampoco lo estaríamos nosotros.

Ahora, veintiocho años después puedo deciros que todos los gobiernos conocen su existencia. Apostaría mi vida a que, el incendió que acabó con la vida de Dave, fue perfectamente planeado por la CIA siguiendo órdenes directas de la Casa Blanca. Nunca debió llegar hasta el presidente y menos, cuando teníamos serias sospechas de que habían políticos implicados en la trama. Los Kuarz, que así se llaman estas criaturas, son los verdaderos amos del mundo. Lo controlan todo y a todos. Viven bajo tierra, prácticamente en la oscuridad porque sus ojo, tras años de ocultarse de los humanos, han desarrollado un extraño tipo de fotofobia. Utilizan nuestra fuentes energéticas para mantener su mundo subterráneo cálido y con el grado de humedad necesario para la supervivencia. Su alimento es básicamente carne y sangre humana, y son los propios gobiernos los encargados de abastecerles. Siempre existen muertos en las guerras o en atentados, mendigos, presidiarios, o gente simplemente desaparecida, que sirven de alimentos para los Kuarz.

Cuando leais esto yo esté probablemente muerto. Esta es la única forma que tengo para que se sepa la verdad.