Las Sirenas pregonan tragedia en San Martín,
sobre las luces que envuelven su noche.
hay un muerto,
justo debajo de esas luces que no son blancas,
si no naranjas como el fin del día,
como el fin de su vida.

Se encuentra recostado
sobre las hojas un cuaderno.
Su suéter marrón gastado
flamea triste al son del viento.

Elisa esta al frente.
tan vieja como dolida,
es la única que sin lagrimas
llora y ve, ve y llora.
sabe que Dios juega con la muerte a la esgrima

Muchos ojos morbosos amontonados,
charco de sangre sale de un agujero.
herida fría como la suerte,
su sangre ya seca, como su vida.

El ya esta congelado en el tiempo
pero sus ojos sorprendidos aún miran el cielo
y su pálida expresión es clara, esta preguntándose
¿Y tan pronto se fue el invierno?

Para pocos en Vera la mañana será un mate muy amargo
los demás solo tendrán algo de que hablar.
El, solo se esconderá en el mas vil silencio,
en la mas vil mentira.

Las sirenas ya no cantan,
El difunto ya no esta
solo queda esa mancha que.
como sus ojos todavía miran al cielo
refugiado en el pasado
El todavía se pregunta
¿Y tan pronto se fue el invierno?